miércoles, 7 de agosto de 2013

Drogas en la música


 Hay relaciones entre drogas y música podemos constatarlo desde diferentes parámetros y puntos de vista, podemos acudir a la historia de la música para constatar la leyenda negra que envuelve a muchos cantantes y grupos vinculados a consumos de sustancias (Elvis Presley, Janis Joplin, Jim Morrison, etc.), los nombres de algunos grupos de éxito son también significativos: los porretas, Sociedad Alcohólica, o letras de canciones de ayer y de hoy como el mítico “Hoy no me puedo levantar” de Mecano, “vamos muy bien” de Barón Rojo o “litros de alcohol” de Ramoncin hasta el “España bebe, España se droga” de Siniestro Total, “Superjunkies” de Pereza, “Cannabis” de Ska-p o muchas de las canciones de Sabina, Melendi o Estopa.
Los jóvenes se encuentran inmersos en una relación cultural con la droga. Así por ejemplo, salir los fines de semana por locales donde se pone música y se baila, va muy asociado con el consumo de alcohol, es algo natural estar con los amigos sosteniendo una copa, es la imagen típica de la noche, es ahora cuando además, los fumadores ocasionales fuman y los bebedores ocasionales beben.
Estas relaciones música-drogas han sido, sin embargo, muy poco investigadas de manera sistemática, salvo excepciones como los estudios de Amador Calafat o el pionero de Gamella y Roldan sobre los contextos de consumo del éxtasis.
 
 
 
 
 

martes, 6 de agosto de 2013

Hablemos de drogas

¿Cómo se vuelve una persona adicta? ¿Cuál es el proceso de la adición? ¿Cómo afectan a las drogas al cerebro, a los órganos y a nuestras conductas? A éstas y otras preguntas encontraremos respuesta a través del tour virtual por la exposición “Hablemos de drogas”. La muestra se inicia con el impacto social de las drogas y, a través de innovadores módulos interactivos y audiovisuales, descubre los efectos del consumo de drogas sobre el cerebro y la conducta.
En un simulador de juego de ruleta rusa, podremos conocer las probabilidades de caer en la adicción a cualquier tipo de droga. Además, podremos comprobar de qué manera afecta el consumo, no sólo psicológicamente, sino también físicamente.
"Hablemos de drogas" es una exposición enmarcada dentro del programa de prevención del consumo de drogas de la Obra Social "la Caixa", que está comisariada por Rafael Maldonado, catedrático de Farmacología de la Universidad Pompeu Fabra. Tiene como objetivo alertar contra los riesgos que comporta el uso y el abuso de las drogas y proporciona información actualizada y elementos de juicio crítico para tomar decisiones en favor de la salud.

FUENTE: http://obrasocial.lacaixa.es/ambitos/hablemosdedrogas/hablemosdedrogas_es.HTML

lunes, 5 de agosto de 2013

Abuso de drogas en adolescentes: prevención y detección precoz

Las drogas de abuso son sustancias con un efecto directo sobre el cerebro que producen una respuesta en los circuitos del placer.
Síntomas del abuso de drogas en adolescentes
Los padres deben saber que hay distintas drogas que producen distintos síntomas durante la intoxicación y durante el periodo de abstinencia. Las señales principales del abuso de alcohol o drogas en adolescentes son:
  • Físicas: fatiga, múltiples quejas sobre la salud física, ojos enrojecidos (por la marihuana) y sin brillo, o tos persistente.
  • Emocionales: cambios en la personalidad, cambios bruscos de humor, irritabilidad, comportamientos irresponsables y arriesgados, baja autoestima, tristeza o depresión, desinterés general en actividades que antes les gustaban
  • Familiares: riñas más frecuentes, desobediencia de las normas, mentiras repetidas, estar retraído o no comunicarse con la familia, secretos excesivos (respecto a amigos, sitios donde van, no poder entrar en su habitación, etc)
  • Escolares: disminución del interés por el colegio, actitud negativa, no ocuparse de hacer los deberes, disminución de las calificaciones, ausencias del colegio, problemas de disciplina
  • Sociales: amigos nuevos a los que no les interesan las actividades normales de la familia y el colegio, problemas con la ley, cambio hacia un estilo poco convencional de vestir o de gustos musicales, tatuajes o piercings excesivos.

FUENTE: http://www.cun.es/area-salud/enfermedades/psiquiatricas/abuso-drogas-adolescentes-prevencion-deteccion-precoz


domingo, 4 de agosto de 2013

Cuando el deseo por más droga no cesa - tercera parte

No obstante, Rodrigo Vélez, secretario Ejecutivo del Consejo Nacional de Control de Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas (Consep), cree que la falta de la tabla que defina cantidades máximas admisibles de tenencia de alcaloides para consumo provocaba un “vacío jurídico”.
Aunque no da una cifra específica, él considera que “ese vacío” supuestamente ha permitido que “la mayoría” de los casi once mil aprehendidos por tenencia de drogas que están en las cárceles, sean personas que “portaban dosis pequeñas”.
Es por eso, dice, que el Consep resolvió ¬el 21 de mayo pasado¬ acoger el análisis sobre tenencia de estupefacientes y psicotrópicas para el uso personal preparado por el Ministerio de Salud de las cantidades máximas admisibles de tenencia para el consumo; y estableció que se permitan: 10 gramos de marihuana, 2 gramos de pasta base de cocaína, 1 gramo de clorhidrato de cocaína, 0,1 gramo de heroína, 0,015 de éxtasis y metanfetamina; y 0,040 de anfetaminas.
Rodrigo Tenorio, psicoanalista y director del Observatorio de Drogas del Consep hasta enero del 2013, considera que colocar cantidades máximas admisibles de tenencias para el consumo “busca que los usuarios de drogas no sean maltratados”. Por su experiencia, se niega a creer que con la medida se incremente el consumo. Dice que el adicto a una droga no porta otras. “Quien está llevando un sinnúmero de alcaloides, aunque sea en la cantidad permitida, es traficante”.
“La vía no es legalizar las drogas, ya que el consumo se puede disparar. Ahora que no es legal la venden en muchos sitios y es fácil conseguirla. Esto puede alentar la creación de clínicas clandestinas, no adecuadas para enfrentar el problema”, refiere Javier Fajardo, psicólogo.
Fiscales y jueces coinciden en que la tabla expedida facilitaría el trabajo judicial, pero creen que se debe establecer de manera clara cómo se calificará al usuario, qué pericias se harán para identificar si lo son. Para Pablo Santos, exfiscal de Unidad de flagrancias en Pichincha, no solo es importante que la resolución dé luces para diferenciar al adicto del microtraficante, sino que definan aspectos como quién va a expenderle al consumidor y dónde. En tanto, Jorge dice al grupo que no quiere volver a engancharse y que siente temor regresar a la playa donde la conseguía.


FUENTE: El Universo

sábado, 3 de agosto de 2013

Cuando el deseo por más droga no cesa - Segunda Parte

 No obstante, Jorge y Ángel cuentan que, pese a la normativa constitucional, varios
conocidos han sido aprehendidos y condenados a seis y ocho años de cárcel por portar cantidades de droga que ¬creen¬ eran mínimas. “Nos condenan como si fuésemos unos narcos”, dice Ángel.
Mientras que una joven, a la que llamaremos Leslie, cuenta que ha pasado por varios centros, donde incluso ha visto maltratos y violaciones, pero que no ha podido superar su problema. Su preferida es la cocaína. A los 23 años acumula nueve de adicta. Comenzó con marihuana. Se siente acabada. Llora al recordar que, a cambio de droga, se acostó varios días con un hombre por el que no sentía nada. Ni gusto.
Una sensación similar es la que ha vivido un joven de 21 años al que llamaremos Alonso. Su historia la refiere uno de los especialistas que lo trató: “Él sentía que ya no podía con la droga. En su desesperación por consumir asesinó a una de sus víctimas durante un asalto. En otra ocasión fue cómplice de un crimen. Su hija va a cumplir un año. Quiere cambiar. Estuvo 29 días obligado en una clínica, pero huyó. Desde ahí anduvo dos años en la calle, pero volvió a su casa. Buscaba métodos, como robar, para consumir drogas. Un gramo de heroína lo conseguía en siete dólares. Para tener qué consumir también se dedicaba a vender heroína”.
“Esto ya es alarmante. Ya no es una epidemia, es una pandemia. Niños de 10 y 11 años ya empiezan a consumir droga y combinaciones nuevas; y el diagnóstico de aquí hasta los próximos cinco años es deplorable y el pronóstico igual”, comenta Roxy Avilés de Pazmiño, directora de la clínica privada Monte Paraíso, donde la demanda en busca de rehabilitación ha subido un 40% en cinco años. Según la ONU, en el 2009 se hallaron 166 nuevos tipos de drogas, y al 2012 se detectaron 251 más. Hubo un incremento de más del 50%.

FUENTE: El Universo

viernes, 2 de agosto de 2013

¿Cómo podemos lograr que un hijo diga NO a la droga?

A pesar de los programas anti-droga llevados a cabo durante los últimos años por las autoridades en las escuelas y los institutos, y los programas educativos dirigidos a los padres de adolescentes, el índice de consumo de todo tipo de droga, desde tabaco, marihuana, alcohol, pastillas y cocaína.... entre los jóvenes sigue en aumento.
A diferencia de generaciones anteriores, el consumo de la mayoría de estas drogas ya existían cuando los que son ahora padres de adolescentes eran más jóvenes. Pero no había una proliferación tan extendida como la de hoy, y el contacto con la droga normalmente se realizaba más mayores cuando uno tiene más capacidad de decisión, más facilidad para rechazar ciertos hábitos y más madurez para comprender el daño que puede ocasionar el consumo de drogas.

Hoy en día nuestros hijos adolescentes están expuestos a estas sustancias en una edad en la que sienten todavía la presión de hacer lo mismo que sus compañeros y en la época de la infancia cuando más tienden a rechazar los consejos de personas adultas.
Nadie tiene una respuesta fácil para uno de los problemas más preocupantes de la sociedad moderna. Pero aquí ofrecemos algunos consejos que pretendemos ayuden a aquellos padres que desean encontrar formas de mantener a sus hijos adolescentes alejados del mundo de la droga o bien ayudarle si cree que ya ha empezado a tomar sustancias dañinas.


FUENTE: www.euroresidentes.com


jueves, 1 de agosto de 2013

Cuando el deseo por más droga no cesa - Primera parte

Así comienza la narración de Jorge, quien permanece en la Unidad de Conductas Adictivas del Instituto de Neurociencias. Sus compañeros lo escuchan. Lo miran. Y, cuando él cuenta que comenzó en las drogas por curiosidad, al menos tres voces en la sala dicen a la vez: “Me identifico”. Tuvieron inicios similares, repiten esa frase cada vez que hay coincidencias entre sus experiencias y las de quien está exponiendo sus vivencias. Jorge continúa: “Tenía 14 años y para mí era difícil conseguir la hierba que me consumía”.

Desde ahí, y por doce años, consumió todo tipo de marihuana. Y las menciona: “He probado la chola, la cripi, la skunk, la punto rojo, la púrpura y la hidropónica. Además, cinco veces usé cocaína; y una vez LSD”. El instructor lo interrumpe. Le pregunta: “¿Qué te parece que sea legal portar, por ejemplo, diez gramos de marihuana o dos de base de cocaína?” Él y sus 17 compañeros responden, casi a una voz: “¿Tanta? Viviremos entre zombies”, dice Ángel, cuya voz es la última en escucharse.

“Con diez gramos me salen siquiera veinte chafos (cigarros). A mí me serviría para usarlo en una semana porque la marihuana no es mi droga fuerte”, insiste Ángel, un adicto a la cocaína que le cuenta al grupo que tiene muchísimos amigos (de todos los niveles sociales) que usan drogas; y “ni uno que no lo haga”.
Adicciones como la de Jorge y Ángel son consideradas, según el artículo 364 de la Constitución, “un problema de salud pública”; el que, además, indica que “al Estado le corresponderá desarrollar programas coordinados de información, prevención y control del consumo de alcohol, tabaco y sustancias estupefacientes y psicotrópicas, así como ofrecer tratamiento y rehabilitación...;...en ningún caso se permitirá su criminalización, ni se vulnerarán sus derechos...”.

Fuente:  El Universo